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25 noviembre, 2018 | Publicado en: Procedimientos

La notificación hecha por un tercero de buena fe, como la Administración Tributaria, a quien figura en el Registro Mercantil como administrador no surte ningún efecto de responsabilidad para el administrador, pero sí tiene consecuencias para la entidad.

Por lo tanto, no se trata de que el administrador responda frente a terceros, sino que es la propia entidad la que, en aras del principio de confianza del tercero, en este caso, la Administración que notifica a quien en el Registro aparece como representante, no puede negarse a asumir las consecuencias de esa notificación efectuada de buena fe, es decir, en el presente caso, a considerarla integrada en el sistema de DEH. Por ello, la notificación ha de reputarse correcta y desplegar en relación con la sociedad sus efectos propios.

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